Teólogo P. José Comblin - 31 de julio de 2006

 

 

Del 11 al 13 de mayo de 2006 hubo en Viena (Austria) una cumbre paralela a la cumbre de los jefes de Estado de la Unión Europea y de América Latina y del Caribe. Estaban presentes 58 Jefes de Estado o de gobierno de los dos continentes. En la cumbre paralela estaban en la mesa en el centro Hugo Chávez de Venezuela, y a su lado Evo Morales, presidente de Bolivia y Carlos Lage, vice-presidente de Cuba. A la derecha y a la izquierda había dos mesas con los promotores del forum, 4 latino-americanos y 4 europeos. El tema era: “Enlazando Alternativas”.

 

Así se reveló que hay actualmente dos izquierdas en América Latina. Hay una izquierda llamada “moderada” o “razonable” con Michelle Bachelet de Chile, Tabaré Vásquez de Uruguay, Oscar Arias de Costa Rica con el liderazgo de Lula, el presidente de Brasil. Por otro lado hay una izquierda que los medios llaman “populista”, con Hugo Chávez al frente, y Evo Morales. Hay otros candidatos posibles: Daniel Ortega, de Nicaragua, si gana la elección del 5 de noviembre, y eventualmente el futuro presidente del Ecuador, después de la elección del 15 de octubre. En cuanto a Kirchner de Argentina los observadores no saben bien donde colocarlo, estaría en el medio, a veces inclinado para el primer partido y a veces para el segundo.

 

Hugo Chávez está trabajando para adquirir liderazgo y poder unificar América del Sur como independiente de los Estados Unidos. En la cumbre de las Américas en Mar del Plata los 4 y 5 de noviembre de 2005, se hizo portavoz de la contestación al programa del ALCA de los Estados Unidos. Habló en forma incisiva y muy clara. Dijo en forma muy fuerte lo que muchos otros pensaban, y no querían expresar en esa forma. En la práctica allí se dio sepultura al proyecto ALCA, lo que constituye para los Estados Unidos una derrota muy sensible.

 

Chávez logró penetrar en el MERCOSUR. Le conviene que Brasil y otros permanezcan como izquierda moderada, porque esto le da cobertura frente a Estados Unidos. La política brasileña consiste en mantener lazos pacíficos con Estados Unidos y dar apoyo al proyecto de Chávez. Brasil tiene la ambición de conquistar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Nacionales Unidas y por eso necesita tomar una posición mediana y mediadora entre la derecha y la izquierda.

 

El proyecto de Chávez contiene la formación de un conducto de gas por todo el MERCOSUR creando una red desde Venezuela hasta todo el MERCOSUR y Bolivia. En materia de comunicación ya comenzó crear una red que incluye Argentina y todavía no el Brasil. Procura también la integración financiera más grande. Adquirió bonos por 1.500 millones de dólares del Tesoro de Argentina.

 

Chávez está logrando reaproximar a Cuba de América Latina. Él mismo dio apoyo a Cuba por medio del petróleo que vende a un precio privilegiado. Por otro lado recibió de Cuba el envío de más de 15.000 médicos que le permitieron instalar en Venezuela un servicio de salud cercano a la población pobre. También recibió miles de profesores para vencer el analfabetismo de su país.

 

Por el momento Chávez cuenta con un eje La Paz – Caracas - La Habana. El 29 de abril los tres firmaron un acuerdo que establece reglas totalmente nuevas para el comercio internacional, tomando como principio básico la solidaridad entre los pueblos y no relaciones de libre mercado. Anuncian acuerdos de este tipo entre la Unión Europea y la comunidad andina de las naciones, el MERCOSUR y América Central. En el porvenir Chávez anuncia un tratado de ALBA de integración de América Latina.

En casi todos los países las elecciones muestran una victoria o un avance significativo de los partidos de izquierda. Es la señal de un despertar de los pueblos, que será un movimiento irreversible. Los Estados Unidos no podrán parar el movimiento. Los excesos de su política los llevaron a una reacción profunda, extensa y creciente.

Los Estados Unidos están instalando una base militar en Paraguay, al centro de América del Sur, como medio de observación e intervención en toda América del Sur. Esto es parte de la política imperial que consiste en dominar el mundo entero. Sin embargo, la resistencia de los pueblos va a reducir sensiblemente la eficacia de esa base y en pocos años más los Estados Unidos van a tener que retirarla ante la presión de la opinión pública.

 

Sin embargo, hay un enemigo que puede ser más resistente que el gobierno de los Estados Unidos, y que son las multinacionales. En este momento, la multinacional dominante es la Monsanto que está conquistando toda la agricultura latinoamericana. En México el hecho ya está consumado. En la Argentina, que era tierra de ganado, ahora predomina la soya porque la Monsanto y sus asociados han logrado juntar tierras ilimitadas. Lo mismo hicieron en Paraguay y en la parte oriental de Bolivia y ahora están conquistando el Brasil sobre todo los Estados Paraná, Matto Grosso, Bahía, Piauí, Maranhao. El 34% de las tierras cultivadas en Brasil ya se destinan a la soya, o sea, son parte del imperio de Monsanto. La tierra pertenece en gran parte a la Bunge y a la Cargill que dependen de las tecnologías de Monsanto.

 

El cultivo de la soya se hace con los medios técnicos más avanzados, lo que permite eliminar mucha mano de obra. Cuando se siembra por avión, un solo piloto hace el trabajo de cientos de trabajadores. Los campesinos huyen para las ciudades en donde no hay nada para recibirlos, sobre todo no hay trabajo.

 

Las grandes corporaciones del petróleo han tratado de conquistar los recursos de hidrocarburos, petróleo y gas natural. Sin embargo, hay una reacción popular muy fuerte. Cuando Chávez logró que el Estado venezolano pudiera reconquistar el petróleo venezolano, en muchos países despertó la reacción. Bolivia recién anunció la nacionalización de los hidrocarburos. En el Ecuador, después de muchas batallas populares, también se renacionalizaron los pozos de petróleo.

 

Los Estados Unidos trataron de integrar América Latina dentro de su guerra contra el terrorismo. No han podido convencer ni a los pueblos, ni a sus gobernantes. Todos se dieron cuenta de que la lucha contra el terrorismo era solamente un pretexto para dominar las fuerzas de policía, incluso las fuerzas armadas de las naciones, porque irían a traer toda una tecnología de la que solo ellos tienen las llaves. Los latinoamericanos no se han convencido de que la guerrilla colombiana era parte de un movimiento de terrorismo continental. Colombia es un caso especial en donde la guerrilla ya tiene medio siglo y es muy anterior a los problemas del terrorismo.

 

Estamos ahora para ver cuales son los resultados y las posibilidades de las políticas adoptadas en Venezuela y Bolivia. A ver si logran incorporar las masas excluidas dentro de la nación. A ver si logran realmente darles una educación que les permita ambicionar la entrada en el aparato económico moderno. En Cuba lo lograron. Sin embargo, la participación de la industria es bastante limitada, lo que dispensa una mano de obra muy cualificada. Sin embargo, lograron superar ese abismo entre la clase dominante y las masas populares.

 

En el caso de Cuba la integración fue facilitada por la fuga de toda la elite tradicional que se fue a Miami. Era toda la clase privilegiada, tal vez un millón de personas, incluso la mayor parte del clero que estaba ligada a las clases dominantes. Esto liquidó lo que habría sido una oposición fuerte y peligrosa. No es muy probable que lo mismo suceda en los países de América del Sur.

 

Los que salen del país, son los técnicos que no encuentran trabajo o los mismos trabajadores desempleados, no son las clases dominantes. Estas no encontrarían en ninguna parte del mundo condiciones y privilegios semejantes. Por eso, hay oposición terrible a toda transformación social. Vamos a ver como logran superar ese reto de la oposición de las elites tradicionales. En todo caso Fidel Castro no aconseja a nadie a que imiten el modelo de Cuba.

 

En Venezuela el precio alto del petróleo ha dado a Chávez los recursos para crear como una sociedad popular paralela sin atacar las ventajas y los privilegios de la clase alta que se queja, pero sin razones porque no son atacados. En Bolivia los recursos pueden no ser suficientes. En otros países también sería difícil realizar esa ascensión de las masas populares sin tocar los privilegios de las clases altas.

 

En Brasil, Lula quiso realizar algo que se acerca, pero queda muy distante por falta de recursos. No cambió nada de los privilegios de las clases dominantes. Los bancos nunca han tenido tantos lucros, las industrias mantienen sus lucros fabulosos de siempre, los medios de comunicación atacan sistemáticamente al presidente, aunque todavía no con la audacia que tienen en Venezuela. Por otro lado, Lula practicó una política de distribución de pequeñas ventajas a las masas populares, algo que no va a cambiar su condición, pero les da más seguridad y más garantía de supervivencia: ayuda a las familias pobres, mejoramiento en el acceso a los colegios y universidades para los hijos de los pobres, crédito popular y otras medidas que constituyen una ayuda. El pueblo no ambicionaba más que eso. Los pobres no tienen grandes ilusiones y están contentos con esa ayuda que se les da. Esta política fue lo que creó en los pobres el mito Lula como padre de los pobres, como un nuevo Perón, un Chávez o en Brasil un Getulio Vargas, aunque Lula rechace esa comparación peligrosa. Prefiere ser identificado con Kubitschek. Vamos a ver si esa popularidad entre los pobres será suficiente para vencer la gran ofensiva de las elites que pueden contar con la TV, los periódicos, muchas estaciones de radio.

 

Este caso, como los casos de Chávez y Evo Morales, parece mostrar que los partidos políticos están en declinación y las masas buscan de nuevo figuras carismáticas capaces de simbolizar todas sus aspiraciones e ilusiones. Se produce una sintonía, una identificación emotiva y afectiva como los hubo en el pasado. El sistema democrático está perdiendo prestigio y los pueblos buscan figuras salvadoras. Un venezolano me decía: “yo estoy con Chávez porque él nos entiende”.

 

Queda el reto de la economía. ¿Cuál es el papel que las naciones latinoamericanas quieren asumir en la economía mundial? En general, parece que no tienen muchas ambiciones. En el mundo de hoy el polo activo está en Extremo Oriente: Japón, China, Corea del Sur, Malasia, Tailandia, Vietnam, Indonesia, también India. Estos países quieren tomar un papel de liderazgo, se lanzan en las industrias más desarrolladas, tienen planes de desarrollo. En América Latina los Estados no tienen planes, porque aceptaron su exclusión de la economía decretada por la doctrina neoliberal. Perdieron los medios financieros para lanzar un gran plan de presencia en la economía mundial. Se dedican a la producción de productos primarios, sin gran elaboración tecnológica. No ocupan el lugar que podrían ocupar por falta de ambición. Las elites tradicionales no buscan un desarrollo. Están contentas con la llegada de las multinacionales. Prefieren administrar estas multinacionales en su país, lo que les garantiza un nivel de vida muy alto. No tienen sentimiento nacional. No se identifican realmente con su nación. Viven afectivamente en Estados Unidos.

 

Hay grupos que están altamente desarrollados, pero no hay un proyecto nacional para poder conquistar un lugar importante en la economía mundial. Los grupos de científicos y técnicos no reciben los medios necesarios para lanzar empresas de gran alcance.

 

Será el reto de los nuevos gobiernos. ¿Estará esto en sus proyectos? Tal vez no. Entonces no lograrán incorporar a la población en un proyecto y los mejores y más formados en la clase popular se irán a trabajar en Estados Unidos o en Europa. Será inútil darles una buena formación que les habilitará para trabajar afuera dando a los países ricos una mano de obra eficiente que no costó nada, porque toda su formación fue financiada por su país pobre, es decir por los pobres de su país. Sería la continuación del sistema tradicional en donde los pobres financian a los ricos.

 

15º Encuentro de Reflexión Monseñor Enrique Angelelli

Organizado por Centro Tiempo Latinoamericano

31 de Julio de 2006. Córdoba – Argentina.

 

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