Por teólogo P. José Comblin

 

  1. Crítica del modelo del FMI por Joseph E. Stiglitz.

 

 

Joseph Stiglitz es premio Nobel de economía. Fue vice-presidente y jefe del sector económico del Banco Mundial, director de los asesores económicos del presidente Clinton. Durante más de diez años, fue el hombre más informado en los Estados Unidos y, por lo tanto, en el mundo en materia de economía. Publicó un libro Globalization and Its Discontents ( W.W. Norton, New York, 2002 ) que es la crítica más radical al FMI que se podría imaginar. Él es la persona más informada. Dijo todo lo que se podía decir, con más fuerza todavía que los críticos de afuera que conocen lo que hizo el FMI por sus resultados.

Según J. Stiglitz el FMI provocó desastres económicos y humanos en todos los países que aceptaron su interferencia y aplicaron sus exigencias: en el Sureste asiático en Corea del Sur, Tailandia, Indonesia, Filipinas, en México, en la Argentina, y más que todo en Rusia. Pues en pocos años de régimen FMI Rusia perdió 50% de su PIB y sobre todo entró en un sistema de desigualdad extrema en la que todas las riquezas están concentradas en manos de algunos traficantes y especuladores mientras la inmensa mayoría del pueblo está sufriendo la peor depresión. Nunca se había visto un país destruido en esa forma sencillamente por haber aplicado las recetas del FMI. Estos son los casos extremos. Al revés los países que se negaron a aplicar los programas del FMI se salvaron: Etiopía, Jordania. Botswana, Uganda, y sobre todo China.

Al FMI, Stiglitz opone tres objeciones fundamentales: 1.- Los dirigentes son puros teóricos que no conocen los países que quieren gobernar, y no toman en cuenta la realidad de los pueblos. 2.- Practican una economía arcaica que no toma en cuenta los trabajos de los economistas en los últimos años. 3.- El FMI no tiene ninguna transparencia; todo es rigurosamente secreto. 4.- Nunca aceptan ninguna forma de diálogo; mandan y no discuten ni ofrecen argumentos, actúan como puros dictadores.

El FMI dicta las cartas de intenciones supuestamente redactadas por los gobiernos sumisos. Las negociaciones son siempre ultra-secretas y los pueblos nunca saben de qué se está hablando y cuales son las condiciones impuestas. Los economistas del FMI son fanáticos de un mercado puro, puramente abstracto, y nunca miran hacia las consecuencias humanas. Si hay cesantía, el remedio es bajar los sueldos para alcanzar la igualdad entre oferta y demanda. En una palabra el FMI es el gran dictador del mundo, por el que los Estados Unidos quieren gobernar la economía mundial y someter los países de menor importancia a su dominación total.

El autor dice todo eso porque lo ha visto con sus propios ojos, estando en el mejor observatorio. No lo dice con resentimiento, sino con toda calma como quién sabe de que está hablando.

El autor muestra como la globalización solo tuvo ventajas para los países ricos. Pues, estos quieren que los países pobres les abran sus mercados, pero ellos protegen sus mercados siempre que tendrían condiciones desfavorables.

La doctrina del FMI para los países-esclavos se inspira en el Consenso de Washington que constaba de tres pilares: austeridad fiscal, privatizaciones, apertura del comercio internacional. Estas medidas fueron impuestas con rigor y debían ser ejecutadas inmediatamente. Provocaron desastres.

 

La austeridad fiscal impidió que el Estado tuviera un papel de estímulo a la economía en los momentos de depresión. Cuando el país más necesitaba incentivos del gobierno, esto le fue prohibido.

La privatización creó monopolios privados, subida de los precios y cesantía inmediata sin posibilidad de encontrar otro empleo. En muchos países solo el Estado tiene capacidad para crear actividades nuevas y no hay iniciativas del capital privado.

La liberalización del comercio fue un desastre. Muchas empresas nacionales tuvieron que cerrar sus actividades ante la invasión de empresas extranjeras que todo lo compran para dominar el mercado. En teoría la liberalización de los capitales debería traer tecnología, apertura para los mercados mundiales, creación de nuevas actividades. En realidad el capital extranjero viene para aprovecharse de los intereses altos o de la mano de obra barata. Deja el país cuando el lucro ya no es suficiente. Mandan para sus matrices lucros exagerados y exigen siempre más privilegios de los gobiernos locales.

El error fundamental es el actuar como sí el crecimiento del capital fuera actor de desarrollo. En la práctica ni siquiera desarrolla la producción de la economía. No provoca un crecimiento sensible, muchas veces provoca una caída del PIB.

En una palabra liberalización del comercio y tasas de interés altas, como en Brasil, es el gran secreto del desastre: infaliblemente crea cesantía y pobreza. El sistema del FMI es una máquina de fabricar pobreza. Localmente estudios parciales muestran de que manera en lo concreto se realizan estos efectos.

 

2. La crítica a la teoría económica de Amartya Sen.

 

Amartya Sen es otro premio Nobel de economía. De origen hindú, vive y trabaja en los Estados Unidos. Enseñó en las más prestigiadas Universidades americanas. De todos los grandes economistas contemporáneos en los Estados Unidos es el que se siente más cercano al Tercer Mundo y estudia la

economía a partir de los desafíos del Tercer Mundo y no a partir de los mecanismos de las naciones más desarrolladas.

El error de la ciencia económica norte-americana y de toda su progenitura en los países dependientes, sobre todo en los países de América Latina que son los alumnos más crédulos del la seudo ciencia que es la economía, consiste en postular que la economía es una ciencia exacta, como la matemática del fenómeno economía, como si la economía fuera una realidad autónoma independiente de la vida de la humanidad, de los pueblos, las culturas, las personas humanas. La economía no es nunca una ciencia exacta porque ella es una realidad humana. Puede haber una teoría económica que trata de un mundo abstracto, de un mundo en el que estaría presente el mercado ideal. Pero tal mundo solo existe en la imaginación de puros especulativos. Dada la realidad humana, los esquemas teóricos nunca se aplican como se quería.

A título de ilustración un economista brasileño Gustavo Maia del IPEA (Instituto de Pesquisas Económicas Aplicadas) hizo un levantamiento de las previsiones hechas por el FMI entre 1989 y 2001 (13 años). El FMI se equivocó en 50% de los casos en lo que se refiere a Alemania y Estados Unidos, 33% en el caso de Canadá, 25% en el caso de Inglaterra y Japón. Por ejemplo el FMI había previsto un crecimiento de 2% para Alemania en 1993. Hubo caída de 1%.. La conclusión era: ¿cómo un organismo capaz de equivocarse tanto puede dictar su conducta a todos los gobiernos del mundo? (cf. Folha de Sao Paulo, 3 de octubre 2002, p. A2).

La economía no tiene su fin en sí misma. No se trata solamente de crear una economía que funciona, en la que el capital crece sin cesar. Pues, la economía tiene por finalidad una mejor vida humana para todos. Según Amartya Sen la finalidad es crear personas humanas más libres. Por eso, la economía no puede ser independiente. Está subordinada a todo el conjunto de factores que pueden ayudar el desarrollo de personas libres.

Todo eso ya fue dicho anteriormente sobre todo en los años 50 y 60. Pero, desde entonces vino la onda neoliberal que apagó todo el pasado presentándose como el advenimiento de la ciencia en la economía.

Como consecuencia el autor da prioridad a la educación como calificación de las personas para poder tener un papel activo en la sociedad de hoy. La economía actual tiende a excluir a todos los que no tienen capacitación para actuar en ella. No le importa la exclusión de millones de personas definitivamente inútiles porque nunca podrán integrarse. Al revés, la capacitación de las grandes masas es el reto de los países subdesarrollados.

Por eso el papel del Estado es primordial. El Estado es la fuerza principal que puede promover esa educación y abrir espacios para la entrada de millones de personas más cualificadas.

La economía clásica postula que todos los seres humanos solo buscan su interés, todos son perfectamente egoístas y la ciencia económica construye sus modelos a partir de este postulado. Para la economía clásica la ética no tiene nada que ver con la economía. Solo podría perturbar los factores que deben poder actuar con toda libertad sin interferencia de elementos ajenos a la economía.

Para Amartya Sen no es bien así. Los seres humanos son mezcla de egoísmo y de solidaridad. Tienen valores éticos, aunque en la vida práctica muchas veces sacrifican la ética a sus intereses. Sin embargo no se puede eliminar la ética de la economía real de los pueblos, ni reducirla al puro respeto a la propiedad privada y a los contratos supuestamente firmados en plena libertad.

No se alcanza un desarrollo armonioso sin incluir valores éticos en la vida económica. Esta no puede ser entregada a los puros mecanismos del mercado. El mercado debe ser controlado, disciplinado, contenido por la autoridad del estado a partir de valores éticos.

En la economía actual, las decisiones económicas son tomadas en círculos cerrados, sin ninguna participación de los ciudadanos. Las entidades financieras deciden y colocan a los ciudadanos ante hechos consumados. El gobierno decide secretamente dar 4 mil millones de dólares parla salvar bancos fallidos y los ciudadanos aprenden el hecho consumado por el periódico del día siguiente. El gobierno da 900 millones de dólares para salvar las compañías aéreas que fueron administradas de modo irresponsable y los ciudadanos lo aprenden el día siguiente. Lo que se pide, es una transparencia en la economía. Nadie puede saber por qué los bancos son fallidos y por qué las compañías aéreas están fallidas también. Nadie sabe por qué hay que salvarlas, o quiénes son los responsables. Todo sucede como si el gobierno y las grandes corporaciones formaran una asociación de grandes ladrones que roban los bienes de la nación tratando de ocultar sus robos. Hay muchos ejemplos de faltas de ética sin transparencia, sin publicidad y sin debate público.

 

En muchos países la promoción de las mujeres debe ser una prioridad porque son las que más tornan iniciativas cuando tienen recursos a su disposición. Muchos pueblos quedaron atrasados porque dejaron a sus mujeres en la ignorancia y sin participación en la vida pública y en la economía.

 

3. Modelos de empresas participativas.

 

En 1997 la editorial Sal Terrae publicó una traducción de un libro de un autor norte-americano profesor en la Loyola University en Chicago, David Schweickart. Against Capitalism ( 1 993). El título de la traducción es Más allá del capitalismo.

El tema básico de la obra es la democracia económica., o sea la empresa gobernada por los mismos trabajadores. Cita como ejemplos la economía de la Yugoslavia que no desapareció por motivos económicos sino solo por motivos políticos, porque se deshizo la alianza de los Eslavos del Sur reunidos en la federación yugoslava. El autor cita con muchos detalles la experiencia del Grupo Mondragón en el país Vasco.

El capitalismo se desarrolló en empresas dictatoriales. Solo el sistema dictatorial permitió que la empresa tuviera como fin único el lucro. Si hubiera participación de los trabajadores, todos los factores humanos tendrían intervención.

El autor trata de demostrar la viabilidad de tales empresas. Por supuesto, tendrían mucha dificultad en un sistema de libertad de los mercados internacionales. Pues, con el afán del mayor lucro posible para vencer a sus concurrentes las empresas practican la tercerización, mandan fabricar piezas y elementos en la China en donde los sueldos son más bajos. Con esa concurrencia lo que vale es la lucha de todos contra todos y la búsqueda del mayor lucro. Ningún valor humano puede ser contemplado.

Cualquier economía cooperativista supone un estado de paz económica en el que no existe la concurrencia radical que trata de destruir el adversario o comprarlo para que deje de ser concurrencia. Ninguna cooperativa podría competir salvo en algunas áreas de poca competición.

En el mundo occidental siempre hubo un sector cooperativista aunque minoritario. Por supuesto los dirigentes de las empresas capitalistas, los bancos y todo el sistema financiero internacional lucharían hasta la muerte ( la muerte de los otros por supuesto) para impedir la expansión de tal sistema de democracia económica. Nadie quiere la extensión de la democracia a la economía. Los capitalistas aceptan la democracia porque son capaces de colocarla al servicio de sus intereses. Para ellos un cooperativismo generalizado sería la muerte. Sería la muerte de un sistema.

 

4. El papel del Estado en la economía.

 

El centro de los debates en materia económica es el papel del Estado. Con los gobiernos de M.Thatcher en Inglaterra (1979) y de R. Reagan en los Estados Unidos (1980) hubo un cambio radical en la relación entre Estado y economía. Ese cambio se extendió en pocos años a casi todas las naciones, gracias a la presión del gobierno de los Estados Unidos y del FMI, el enemigo número uno del Estado porque los Estados son los últimos focos de resistencia a su dictadura mundial. Margareth Thatcher declaraba que ella nunca había visto la sociedad y solo había visto individuos. Para R. Reagan, el Estado lejos de ser la solución, era el problema. Había que eliminar en lo más posible el Estado, por lo menos en la dirección de la economía. Por Estado, en el mundo capitalista se entiende la legislación social que defiende derechos de los trabajadores. Las grandes corporaciones quieren reducir o destruir esa legislación laboral en vista de aumentar su lucro. De hecho en 20 años los sueldos de los trabajadores han disminuido en los Estados Unidos y en la mayoría de las naciones, la protección social quedó más limitada y los lucros del capital son fantásticos. La parte del capital en la repartición del producto nacional ha crecido. Como consecuencia capitales casi infinitos circulan por el mundo, siempre más independientes de todo sistema productivo. La economía es juego financiero. Pero, de este juego los subdesarrollados están excluidos.

Las naciones desarrolladas no se acuerdan del papel del Estado en la construcción de su economía. Creen que pueden dispensar el Estado y no ven la destrucción de la sociedad como resultado de un capitalismo descontrolado. No ven que solo el Estado podría rehacer una sociedad civilizada en medio del caos actual en el que el individualismo destruye todos los valores éticos.

Para los desarrollados el Estado es también el obstáculo que limita la neo-colonización del mundo. Esta nueva colonización está en marcha pero las grandes corporaciones quisieran acelerar la evolución. Si vence el ALCA por lo menos toda América será colonia de los Estados Unidos. Los Estados habrán desaparecido como entidades independientes. Estarán todos reducidos a la condición de Estados Asociados como Puerto Rico.

 

Para el Tercer Mundo el Estado y solo el Estado puede ser el motor del desarrollo. El neoliberalismo afirma que el factor principal es el capital exterior. Sin embargo el capital exterior no desarrolla, conquista los mercados, destruye el sistema productivo nacional, quiere lucros exorbitantes y abandona el país a la hora de los problemas. Solo el Estado puede crear actividades nuevas, puede crear actividades en sectores de puntas, solo el Estado puede ser un motor.

 

El capital exterior nunca va a promover industrias que podrían competir un día con él. No tiene ningún interés en aplicar recursos para sectores nuevos. No tiene ninguna estrategia de desarrollo, de hecho, con el sistema de préstamos e intereses elevados solo logró impedir todo desarrollo, porque todos los recursos de la nación son movilizados para pagar los intereses de una deuda que nunca acaba y siempre crece. En un siglo más, todavía no habrán pagado la deuda que habrá crecido más y los pueblos del Tercer Mundo trabajarán exclusivamente para pagar la deuda.

 

También solo el Estado puede organizar los servicios públicos y crear una nación más independiente. Todos los Estados han cerrado sus mercados cuando tenían que empujar la creación de nuevas industrias, nuevos productos agrícola.

Todos han sido proteccionistas, empezando por los Estados Unidos. No quieren que el Tercer Mundo haga lo mismo porque quieren mantenerlo colonizado.

El Estado ha sido víctima de campañas de desmoralización sistemática. Lo acusaron de ser ineficiente, de ser corrupto, de no saber administrar la economía. Denunciaron que el Estado no tenía capacidad para administrar empresas. Como si CODELCO fuera una empresa ineficiente, o la Petrobrás en Brasil. Como si la corrupción no estuviera en el sector privado en las grandes multinacionales. Como si las multinacionales no destruyeran el medio ambiente, como sí no fueran indiferentes a la destrucción de la tierra y la contaminación de sus riquezas. Como si las empresas privadas supieran siempre administrar y no tuvieran sus falencias. Lo más grave es que cuando las empresas privadas pierden dinero, sea por corrupción, sea por incompetencia, el gobierno o sea el pueblo tiene que pagar los perjuicios. Como se decía en tiempos pasados: el capitalismo es un sistema en el que los lucros son privados y las pérdidas son públicas. Si la empresa quiebra, el pueblo tiene que pagar aunque los dirigentes tengan acumulada una fortuna inmensa al desintegrar la empresa.

 

5. Los valores implicados en la economía.

 

Como decían los antiguos filósofos griegos, la economía es la ciencia de administrar los recursos materiales de tal modo que todos puedan vivir. La vida es el primer valor a ser contemplado en la economía. Por supuesto hay muchas variedades o, muchas graduaciones en la vida. Pero hay un mínimo vital sin el que no se salva la capacidad de moverse y de trabajar, la capacidad de salvar su dignidad personal. Esto puede variar en las diferentes culturas o los distintos niveles de desarrollo material de las sociedades. La economía es correcta cuando da a todos la posibilidad de vivir, cualquiera que sea la modalidad como se hace la repartición de los bienes necesarios para la vida. Una economía que excluye a algunos miembros no cumple con su finalidad, está equivocada no es una economía científica porque el valor supremo es la vida cuya base es económica: para vivir primero hay que comer.

 

Por lo demás la economía necesita algunos valores humanos básicos. En primer lugar la responsabilidad. Nada se puede producir sin responsabilidad. Para producir hay que aplicar los procesos conocidos, seguir los ritmos de la materia. Irresponsables son los agricultores que se olvidan de limpiar, de irrigar, de sembrar a tiempo y cosechar a tiempo, los trabajadores que no manejan las máquinas correctamente, las deterioran, las abandonan, que no entran en los ritmos de la producción. No es el caso de enumerar todos los casos posibles de irresponsabilidad. En la capacitación de trabajadores, la responsabilidad es fundamental.

 

Un segundo valor es la honestidad, la transparencia en las operaciones. Honestidad en proporcionar el material adecuado para que no suceda que un edificio se cae porque no usaron el material adecuado, sino un material más barato. Honestidad en las cobranzas y las facturas, en los precios y los pesos. Honestidad a pesar de las tentativas de corrupción. La corrupción penetra en todos los sectores de la economía. Todos se justifican diciendo que todos lo hacen y sin eso no se puede vivir bien.

 

La economía produce desigualdad. Es inevitable en razón de numerosos factores que no es aquí el caso de enumerar. Una vez que existe desigualdad, la solidaridad es necesaria para compensar sus efectos. En la realidad muchos abusan de su condición desigual para aumentar la desigualdad. Su posición de ventaja les permite explotar a los más débiles. En el capitalismo actual, la solidaridad quedó muy reducida. No desaparece del todo, porque hay Teletón y otras manifestaciones de solidaridad. Sin embargo la vista de tantas miserias muestra que hay muchas fallas en la solidaridad de la sociedad actual. La justicia incluye solidaridad y no solo respeto de los contratos. Muchas veces los contratos son injustos porque son impuestos. Un cesante acepta cualquier contrato para sobrevivir. Es por obligación, por necesidad. Pero no es justo si el sueldo no le permite vivir dignamente. Todo esto ha sido dicho tantas veces en los documentos escritos de la Iglesia, pero en la aplicación, las cosas son diferentes.

 

En una sociedad de desigualdad, de competitividad extrema, es difícil practicar la solidaridad porque un gesto de solidaridad debilita al sujeto en su lucha para subir. Cualquier acto de compasión significa un retraso y un debilitamiento en la lucha de todos contra todos. Por eso hay obligación de corregir estos vicios sociales para que la virtud sea posible. Es la prioridad. En realidad todos dicen que están de acuerdo, pero a la hora de aplicar, aparecen otras prioridades. En esto estamos.

 

 

* ( N.T. ) Transcriptor - editor: Enrique A. Orellana F.

 

 

 

JOSÉ COMBLIN *

 

 

Teólogo, escritor y filósofo belga, nació en l923. Sacerdote diocesano. Doctorado en Teología en la Universidad de Lovaina en 1950. Actualmente radicado en Brasil. Ha vivido más de 15 años en Chile, sin perjuicio de sus constantes viajes a Chile y a diversas partes del mundo en donde entrega a través de seminarios, foros, conferencias y reuniones variadas su visión económica, política, y social desde la perspectiva cristiana católica. Somos uno de sus grandes amores. El otro es Brasil. Es considerado uno de los más relevantes teólogos católicos de mundo. Autor de más de 30 libros, sus temas más famosos son sus exposiciones críticas de la Doctrina de Seguridad Nacional y del neoliberalismo, además de los temas antropológicos pastorales como Vocación a la libertad Editorial Paulus, Sao Paulo ( Brasil ) 1999 y Cristianos rumbo al siglo XXI Editorial Paulus, Sao Paulo ( Brasil) 1998.

 

En 1972 un decreto del gobierno militar del Brasil impide a Comblin seguir trabajando en ese país. Viene a Chile en donde ejerce docencia en Teología, pero en 1981 un decreto del Gobierno Militar de Chile le impide reingresar al país, después de un viaje al exterior. Regresa a Brasil donde lo recibe el Arzobispo de Recife don Helder Camara. Fue uno de los teólogos expertos que participó en las Conferencias de Obispos Latinoamericanos de Medellín ( 1968 ) y de Puebla ( 1978 ), como asesor de don Helder Camara y del Cardenal Arns de Sao Paulo.

 

En el año 2001 publica el libro “El neoliberalismo. Ideología dominante en el cambio de siglo”. Una de sus citas: “La sociedad neoliberal desintegra, destruye cualquier comunidad. Ella no tiene un proyecto para la sociedad. El capitalismo puro es un mecanismo que funciona por sí y para sí mismo”. Ha escrito diversos artículos entre ellos el presente tema “Críticas a la ideología neoliberal y caminos de salida”. La ponencia en un seminario a fines del año 2002 sobre “ Ética, política y derechos humanos hacia el futuro”, corresponde a una profundización de su pensamiento sobre la actual problemática política mundial, con la aplicación política de la guerra preventiva de Bush contra Irak después de la crisis de las torres gemelas, y en que la defensa preventiva contra el terrorismo lo justifica todo, a la cual también pertenece artículo “Reflexiones cristianas sobre Afganistán, la guerra y Porto Alegre”.

 

 

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