EL CRISTIANISMO DESAFIADO.

 

Santiago –CHILE (25 de nov. De 2003)

 

Teólogo P. José Comblin

 

 

P. José Comblin: Desde luego tengo el privilegio de poder estar en Chile, en Santiago. Y bueno, puesto que no se cansan de oirme . . . Me dieron un asunto muy amplio: “Coyuntura actual y los desafíos al cristianismo”. Claro que son muchos.

 

Empezaré evocando la SITUACIÓN DE LA COYUNTURA MUNDIAL, que constituye la provocación para los cristianos. Vamos a partir de la coyuntura mundial. En este inicio del siglo XXI hay dos hechos fundamentales que van a orientar por lo menos la primera parte del siglo y los dos hechos son: el primero, la supremacía de los EE.UU. y el segundo la ascensión de China.

 

PRIMER HECHO: Predominio de los Estados Unidos.

 

Cada día se siente más la presión de todo el sistema imperial. De tal modo que en el mundo de hoy los EE..UU. se presentan como la figura histórica del cristianismo. Y se preguntan en Asia, ¿dónde están los cristianos? Bueno, ahí están. Los cristianos son representados por los Estados Unidos. Ellos además no ocultan de ninguna manera que son “los cruzados”, que son “los enviados de Dios” para salvar a toda la humanidad. De tal modo que allí para todos los cristianos hay un desafío (*1). Para el resto del mundo, el cristianismo es la política actual de los Estados Unidos.

 

Y entonces el cristianismo es guerra, violencia, lo arbitrario, dominación cultural-económica. Es un retrato que para las Iglesias cristianas y los fieles de las iglesias es un poco perturbador. Esa es la lectura, esa es la figura, ese es el retrato que nosotros damos. Y tampoco se manifiesta suficientemente una distancia. O sea, cuando el Papa se declaró contrario a la guerra de Irak, al día siguiente el Secretario de Estado viene a desmentir lo que el Papa dijo, diciendo que eso no cambiaba nada “la doctrina tradicional sobre la guerra justa”. Es decir, daba a entender que lo que el Papa había dicho no valía. O sea continúa la política tradicional. Entonces, si no se manifiesta claramente la distancia, o sea, el rechazo a esta política de desarrollo de los EE.UU., eso va a comprometer mucho la misión en el resto del mundo. Y en Asia de modo particular. Y eso es un desafío (*2). Podemos tal vez pensar que para nosotros quedará lejos Asia, a pesar que los de Chile son vecinos. Japón, China, son los vecinos de Chile. Basta con caminar un poco por las aguas y ya se llega allá.

Pero a largo plazo es un desafío grande, porque puede llegar el momento en que habrá que tomar contacto con esas civilizaciones y entonces anunciarles el evangelio a esas civilizaciones. Con la fama de ser los participantes o los colaboradores, o los cómplices tácitos por lo menos de los EE.UU., no es una situación muy favorable.

 

La misión desde el mundo musulmán ha sido imposible por causa de la conquista de la tierra santa por los cruzados. Los cruzados han ocupado Palestina y otras regiones de oriente, del Líbano y ha sido así durante 250 años. En esos 250 años han hecho todas las brutalidades posibles, de tal modo que 700 años después todavía se acuerdan de los cruzados. Y a todos los occidentales los consideran como los herederos de los cruzados. Los continuadores de los cruzados. Eso crea una barrera. Y ahora vienen los otros cruzados. Que vienen de nuevo a ocupar los países. Bueno ahora las autoridades americanas dicen que van a quedarse hasta el 2006 en Irak, en el 2006 dirán que se quedarán hasta el 2010, y posteriormente dirán hasta el 2050, porque no se ve como salir, no hay más salida. Y entonces eso es un desafío muy grande. Por otro lado también está toda la cultura americana, cuya penetración es siempre más ostensible y es muy distinta de la tradición cristiana que viene de Europa con todas sus limitaciones. Porque el tipo de capitalismo que creó toda la sociedad americana es una novedad, o sea, tanto absolutismo, tanta radicalidad en el individualismo. Eso cambia todo. Sin embargo, en la tradición latinoamericana no hay tanto individualismo, hay muchos tipos de relaciones sociales, de compromisos sociales, no expresados necesariamente en las leyes, pero en fin un espíritu de familia que atenúa mucho las distinciones sociales. Ahora bien el individualismo extremo crea un modo de vivir en el que todos los lazos sociales desaparecen, incluso la misma familia. El último libro de Fukuyama, es muy claro a este respecto pues da un retrato de todos los defectos y todas las deficiencias y toda la destrucción humana producida por el modelo americano. Era la persona que había anunciado que el sistema americano era el fin del mundo y el fin de la historia y el punto final. Y he aquí que ahora le reconoce todos los defectos. Dice que el capitalismo americano es capaz de superar eso, pero que mientras tanto está destruyendo la familia. Y muestra largamente como está destruyendo la familia. En la familia cada cual tiene su vida desde muy temprano, y cada cual tiene su plan. Se encuentran muy poco, conversan muy poco, casi nunca más comen juntos. En el mejor de los casos el domingo al mediodía, pero se encuentran muy poco. La familia está en disolución. Están en la casa y cada uno tiene su televisión, cada cual tiene su carro, cada cual tiene su diversión, su programa de educación, salud, de bienestar, en fin. LA BUSQUEDA DEL MEJOR DESARROLLO DE CADA INDIVIDUO ES SIN CONTEMPLAR A LOS DEMÁS. ESO CREA EN LA PRÁCTICA UNA DISOLUCIÓN DE LA FAMILIA. Hay una disolución del otro y de las formas de convivencia con el otro. No hay más compromisos de los unos con los otros.

 

Cada cual tiene la obligación de subir lo más posible, de ganar lo más posible, de desarrollarse personalmente lo más posible, y esa es la única obligación y es la diferencia definitiva. Eso entra ahora abundantemente. Aun en la comida ya casi las nuevas generaciones no comen más como las antiguas generaciones. Ahora todos los métodos y todos los productos americanos, por contrarios a la salud que sean, están dominando en toda la juventud y ésta se entusiasma por el modo de comer, los big mack y un montón de otras cosas, así como las bebidas y todo el tipo de diversiones para los niños y de eso hay siempre más. Ahí entran las fiestas americanas y lo tradicional va desapareciendo. La música, el canto, la producción de espectáculos, el mismo tipo de shows, todo eso es cultura americana que va penetrando y va conformando la mentalidad.

 

Bien, eso es la civilización del individualismo extremo, eso es un desafío(* 3)para las Iglesias. Claro que con eso triunfan las iglesias individualistas. Es decir, los grandes predicadores electrónicos, como se decía hace unos 20 años, esos triunfan. Y todos los miembros del gobierno americano actual son todos convertidos, son todos cristianos fanatizados por ese tipo de pastores. O sea que les enseñaron una religión individual, individualista y en la que el último criterio es el éxito personal. Es una teología de la prosperidad, el que vence tiene la señal de Dios; o sea la señal de la presencia de Dios es el triunfo, es la victoria. Y esa mentalidad va penetrando. Entonces el criterio último en toda conducta es el éxito, lo que tiene éxito es bueno. Lo que fracasa es malo. Y es por eso que los EE.UU. son buenos, porque justamente han vencido a todos los adversarios. Incluso ahora ya puede prescindir de la colaboración de otros países, y EE.UU. solo es capaz de solucionar todos los problemas de la humanidad. Es un desafío para los cristianos, ¿cómo hacer para modificar y cambiar esa fisonomía? ¿Habrá otras fuerzas en el cristianismo que tengan capacidad de desafiar ese modelo de cristianismo que triunfa y como veremos que está entrando, incluso dentro de las mismas liturgias?

 

SEGUNDO HECHO, es la ascensión de China.

 

No estaba prevista en esa forma hace 10 años y ni aún hace 5 años. Pero ahora los observadores están descubriendo que el ritmo de crecimiento de China es tal que, si sigue así, en el 2030 la economía China será igual a la norteamericana.

 

Si se junta en aquel tiempo con el Japón, con los tigres del extremo oriente, Tailandia, Malasia, Singapur y otros, bueno, supera de lejos a la economía norteamericana. A partir de ese momento claro que la situación cambia, porque la superioridad del mundo americano viene justamente del hecho de que todos compran dólares, y entonces todos depositan su fortuna en los Estados Unidos.

 

Y que las elites intelectuales todas van a ponerse al servicio de la civilización de los Estados Unidos, los mejores diplomados, los formados en conocimientos científicos, todos van allá. Y partir de ese momento, cuando deja de ser el número uno, eso va a cambiar y ahí entonces desaparece la prosperidad. Y eso es el desafío (* 4). ¿Por qué? ¿Cuál es la presencia del cristianismo en China actualmente? ¿En qué estamos? En forma general no preocupa mucho a las iglesias. Claro que hay la dificultad de penetrar en China. Pero la cosa es poder penetrar en el territorio y aprender a conocer su civilización, a conocer sus costumbres, el modo de pensar, asimilar. Aprender a entender por lo menos en primer lugar el modo de pensar de ese continente. El está destinado a que es posible que en el 2030, - (yo no voy a conocer eso pero varias personas aquí si van a conocer todavía ese mundo el 2030) - puede que en ese momento China sea realmente la referencia última. Si es potencia económica, será potencia política y cultural también. Y la cultura china será invadir. ¿Cuál es la relación con el cristianismo? Hoy día muy poco. Hay poco interés. E incluso por parte de las congregaciones religiosas que son específicamente misioneras. Pero el Papa un día dijo que Asia sería el desafío principal para la evangelización. Pero después no pasó nada. No ha cambiado nada. Habría que prepararse para poder enfrentar ese desafío y eso es a largo plazo.

 

Se dirá, pero Chile es tan poco importante. ¡ No ! ¡Chile es el vecino! Entonces ahí basta con cruzar el Pacífico y estamos en China. Ahí el Pacífico ya es un océano de comunicación más importante que el Atlántico. O sea ya hay más comercio entre la parte occidental de Estados Unidos y China que entre Estados Unidos y América Latina y Europa. Es un desafío a largo plazo. Eso no es para mí. ¡ No ! Para mí no, ya no. Pero para los que tienen menos de 50 años, bueno, van a vivir en un mundo que será bien diferente al mundo actual.

 

COYUNTURA LATINOAMERICANA.-

 

Hoy día se puede verificar que las elites latinoamericanas han escogido la integración dentro del sistema americano. O sea, a pesar de las resistencias de los pueblos se nota que la elites la quieren. Quieren integración económica, a pesar de todas las limitaciones y de todo el mal que provoca, a pesar de la desigualdad extraordinaria entre la economía de los EE.UU. y de los países latinoamericanos, las elites quieren. Quieren las dominaciones políticas de EE.UU. No tienen más sentido de independencia. Para las elites latinoamericanas la independencia ya no importa. ¡Es una palabra, es algo del pasado! Pero su ambición es la integración con EE.UU. Están más felices cuando viajan a Nueva York o cuando viajan a Miami que en su propio país. Entonces ahí es una opción que no se ha podido impedir. Aceptan la conducción económica del Fondo Monetario. Van a aceptar ahora el ALCA. Y los chilenos ya se han adelantado, ya no han esperado, tan impacientes para integrarse a los Estados Unidos, tan impacientes que no han podido esperar el tratado del ALCA y ya entraron.

 

Bueno, esto supone integración más fuerte todavía de toda la cultura y civilización americana. Claro que para los más ricos, bueno . . . más interesante pasar el fin de semana en Miami que en Santiago, da más status.

 

Bien, frente a eso se nota que los pueblos no aceptan. O sea, prácticamente todas las elecciones que se hicieron durante los últimos 5 años fueron contrarias al Fondo Monetario Internacional, al ALCA, es decir a toda la integración a los EE.UU. Todas las elecciones fueron en contra, en Argentina, en Bolivia, en Paraguay, en Perú, en el Ecuador, salvo . . . En Chile no se como se puede interpretar, pues la resistencia en las elecciones no se ha manifestado tan claramente. Pero en la mayoría de los países latinoamericanos se sabe que cada vez que los pueblos han podido manifestarse se han manifestado en contra. Es decir NO ACEPTAN, pero tienen poca fuerza, ¿y entonces qué?

 

Las Iglesias podrían ser una fuerza más nacionalista, más independentista, pero en los últimos años el sistema eclesiástico está siempre más en alianza con las clases dirigentes. O sea hubo un tiempo en que expresaban las aspiraciones populares, pero hoy en día son muchos más reservadas, siguen un poco la política vaticana que es ver lo que va a pasar, no comprometerse con nadie demasiado . . . entonces siguen así. De todos modos prefieren no meterse en esos problemas complicados, difíciles e incluso tratan de ignorar lo que está pasando, ignorar justamente esa integración. Bueno esa es una fisonomía global.

 

Ahora eclesialmente en la Iglesia católica . . . ( no voy a hablar de las otras aunque muchas cosas que valen para la Iglesia Católica también valen para las otras Iglesias históricas: luteranos, metodistas, presbiterianos y anglicanos, pero de todos modos no estoy tan capacitado para hablar de las otras iglesias) . . . Yo creo que si se toma en cuenta la situación de las Iglesias, hay una conciencia creciente de la distancia que hay entre el cristianismo y las Iglesias. O sea, durante los tiempos de cristiandad hasta hace 100 años en América Latina y en muchas regiones en donde todavía está hasta hace 50 años, no se daban cuenta del cambio. Pero ahora sí se dan cuenta del cambio. Que la Iglesia católica ya no es la Nación, que la nación ya no es católica. Muy bien, en aquel tiempo ahí se identificaba la Iglesia con el cristianismo, ser cristiano era participar en todo lo que decía y hacía la Iglesia. Participar de toda la visión del mundo, toda la dogmática, toda la organización institucional, el culto, sacramentos, los signos, las fiestas . . . En fin, el conjunto de la sociedad era cristiano y no se hacía separación entre cristianismo e Iglesia. Como no había ninguna posibilidad de comparación, no había posibilidad de imaginar que podría haber una distinción, que se podría pensar que la Iglesia católica no es necesariamente cristiana, que no es necesariamente representante calificado del cristianismo.

Y lo que pasa en los últimos años es que hay una conciencia creciente y esto se manifiesta por ejemplo en la disminución de los que se dicen cristianos. En Europa es mucho más fuerte, pero en América Latina ya es una constante y disminuye el número de los que se dicen católicos. ¿Eso significa un rechazo al cristianismo? Pocas veces significa un rechazo al cristianismo. Es un rechazo al sistema eclesiástico. Gran parte está en camino hacia la salida de la Iglesia, porque ya casi no practica nada. Entonces los que practican habitualmente son cada vez menos. No sé si han hecho investigaciones en Chile, pero recientemente en Brasil hay muchas investigaciones que muestran que en las grandes ciudades como Sao Paulo y Rio hay 5 % de los católicos que participan de la misa, y participan de los sacramentos. En algunas regiones , como en Minas Gerais que se destaca como lo más católico, p. ej. Belo Horizonte, hasta el 13% participan efectivamente. Pero hay otras regiones como las grandes ciudades del nordeste que no se va más allá de 2% ó 3%. ¿Y todo lo demás qué? ¿Rechazan el cristianismo? No creo. No creo que dejan de participar en la Iglesia porque dejan de aceptar el evangelio. O sea, que no acepten a Jesucristo. Creo, que en general son pocos los casos así. Si se apartan de la práctica religiosa es porque no se sienten más atraídos por el sistema eclesiástico. En efecto, toda la estructura de la iglesia que existe se presenta como cristiana, pero en ella siempre más gente no reconoce el cristianismo. Y si tantos han pasado en los últimos años a las iglesias pentecostales son fenómenos que algunos presentan como el fenómeno religioso fundamental del siglo XX. Es decir, cientos de millones de cristianos católicos, evangélicos, anglicanos, todos han pasado a las iglesias pentecostales.

 

Ahora bien, globalmente, ¿qué pasa? ¿Qué es lo que puede ser motivo de atracción y seducción en estas iglesias? Creo que fundamentalmente porque es un cristianismo simplificado. Reducido a lo central. Ya no hay jerarquías, no hay derecho canónico, no hay sacramento, no hay dogmas, no hay nada. No hay nada más que el núcleo central y que “es la confianza en Jesús”. Que Jesús está salvando, que Jesús está salvando nuestra vida, que nos da la energía por su Espíritu, o sea, es un cristianismo que ha evacuado todo el sistema institucional creado durante 1500 años desde Constantino. Pero es una señal. Entonces todos estos no han dejado a la Iglesia católica por rechazar el evangelio, sino más bien para encontrar al evangelio. No porque rechazaran a Jesús, sino mas bien porque ahí encontraron a Jesús. Y todo este sistema eclesiástico institucional era para ellos una barrera, de tal manera que justamente ocultaba el cristianismo. La Iglesia se define a sí misma como anunciadora del evangelio, pero en la práctica puede ser justamente el obstáculo para el evangelio, lo que impide. Y esa conciencia está cada año aumentando, está creciendo en el mundo cristiano tradicional global. Cada año hay más gente que se aparta de las Iglesias institucionales, no porque rechazan el cristianismo, sino porque no aceptan más el sistema eclesiástico. Y frente a eso , lo que ha sucedido en los últimos 25 años es que la institución se ha puesto todavía más rígida, más dura, más exigente.

Más verdades que si no son dogmas son casi dogmas, como el hecho de que un sacerdote tenga que ser de sexo masculino. No es verdad definida en forma infalible, pero el Cardenal Ratzinger dijo que es casi como fuera infalible. O sea, aumentan los dogmas. Los sacramentos quedan iguales. Y se han obstaculizado en toda la Iglesia todos los elementos, toda tentativa de renovar y hacer más comunicativa la liturgia. No, se vuelve a lo antiguo, a lo tradicional, lo de siempre. O sea una liturgia que no comunica nada, pero se hace para cumplir. Y entonces tenemos una adhesión a la Iglesia que es para cumplir.

 

Bueno, esto ha sido la característica de este pontificado: un mayor rigor en todo. Más endurecimiento en todos los aspectos. Y eso en el momento en que globalmente todo el mundo occidental justamente denuncia eso y se opone y rechaza este sistema, porque busca un evangelio libre de todo ese sistema. Bueno es un desafío(* 5). Es un desafío grande. Muchos no quieren abrir los ojos, no quieren ver, no quieren interpretar el fenómeno pentecostal por ejemplo. Pero si usted ve una persona que era católica. Y durante 40 años no hizo nunca nada. Ahora se hace pentecostal, de la asamblea de Dios o similares, y en una semana empieza a ser evangelizador, a hablar y a discutir, a manifestarse. Es evidente que ahí pasó de un estado en que el cristianismo casi no era consciente a un momento de cristianismo consciente activo, productivo, fecundo, ¡eso es algo positivo!

 

Un día en una entrevista le preguntaron a don José Maria Pires, que fue mi obispo durante tantos años en Joao Pessoa,”¿qué pensaba él de los movimientos pentecostales?” Y dijo: “ellos hacen lo que nosotros no hacemos. Gracias a Dios existen, porque hacen lo que nosotros no hacemos”. O sea, ellos han podido traducir el cristianismo en una forma aceptable para grandes masas populares y nosotros nos contentamos con reproducir lo de siempre. Entonces teológicamente ahí hay que enunciar que el cristianismo es una cosa y de la misma historia del cristianismo nacen culturas cristianas y así se encarna el cristianismo en culturas. Y todo lo que nosotros tenemos, todas las formas dogmáticas, sacramentos, todo eso, es el resultado de una inculturación del cristianismo. Pero va mucho más allá del cristianismo. Y en sí mismo se puede practicar todo eso sin ser cristiano. Y se pueden recibir los sacramentos sin ser cristiano. Y el general Pinochet, ¿no recibe todos los sacramentos que ahora sabemos? Y no es preciso su confianza en el juicio de Dios. O sea se siente un cristiano eminente, perfecto. Así se puede perfectamente entrar en todo ese sistema sin ser cristiano real. Sin ser cristiano en su vida, en su opción de vida.

 

Entonces el cristianismo necesariamente entrará en una cultura para expresarse en forma cultural en una época y en una historia determinada. Lo que pasa es que las culturas no son definitivas, no son eternas. Cuando nosotros éramos jóvenes, no sé si don Jorge Hourton aquí presente también aprendió lo mismo, pero nos enseñaban que toda la historia de la Iglesia fue un progreso continuo.

Todo lo que ha sucedido a través de los siglos ha sido para mejorar, dar a su Iglesia la forma siempre más perfecta, hasta que hoy es la forma más perfecta posible. Eso se nos enseñó. Y entonces eso era la identificación del cristianismo con una cultura, con todos los productos de una cultura, no se ponía en duda eso. Pero ya es cada vez siempre más insostenible, imposible mantener eso, porque la conciencia global de los pueblos ya no lo acepta más. ¿Por qué? Porque esa cultura ya no pertenece a nuestra cultura y no se relaciona, y no comunica con nuestra cultura. De tal modo que existe la urgencia de pasar a otra cultura. Y eso ¿qué es? Es cambiar todo lo que se ha acumulado durante esos siglos y que no estaba al principio, no estaba al principio, y que se ha añadido al cristianismo por razones que los historiadores pueden esclarecer y que hoy día ya no corresponden.

 

Unos ejemplos. Un primer ejemplo es el siguiente: cuando los sacerdotes enseñan el cristianismo enseñan el catecismo. Y piensan que eso es normal, que es la manera normal de transmitir el cristianismo. Podemos pensar que el catecismo es el mayor obstáculo para la transmisión del cristianismo (risas). Eso es lo que más impide. ¿Por qué? ¿ Qué es lo que hay en ese catecismo? Primero, una serie de dogmas, cosas que hay que creer. No hay que entender. ¡No! Hay que aceptarlo sin tratar de entender. ¡No! Eso es la palabra de Dios y entonces usted tiene que creer todo eso. Una serie de cosas que hay que creer.

 

Ahora bien, en el mundo contemporáneo un sistema de creencias, un sistema de conceptos, ahí no se acepta. Aceptar toda una visión del mundo conceptual, igual para todos, que no se entiende . . . eso es inasimilable, Y entonces se entiende muy bien que los niños chicos lo aprendan de memoria, porque no le dan ningún sentido. Pero cuando empiezan a ser adolescentes, ahí su espíritu, su mentalidad se desarrolla por otros caminos. Y cuando ven o cuando se acuerdan de ese catecismo, no les dice absolutamente nada. NO LES SIRVE PARA SU VIDA. Sencillamente. Entonces, ¿ para qué aprender de memoria toda una serie de dogmas que no sirven? No sirven para la vida.

 

Bueno, después hay que recibir todos los sacramentos. Y el sacramento tiene una forma ritualista, ritual, tan perfectamente ritualizada que no da para entender nada.

 

Si una persona sin formación teológica o litúrgica asiste a un bautismo, no entiende absolutamente nada. Es imposible que pueda entender nada de eso, porque ahí entonces, ¿qué? Ahí se derrama agua diciendo que eso lava del pecado. Bueno usted lo dice, está bien, pero no son señales. Dicen: “ los sacramentos son señales de la vida divina”, pero no son señales. El que participa en la misa tradicional el domingo en la parroquia, ¿ puede entender la eucaristía? No puede, no puede entenderla. Ahí me acuerdo siempre de un acontecimiento que abrió los ojos cuando en 1976 en Riobamba, había ahí en la casa de monseñor Proaño una reunión de obispos.

Eran los obispos amigos. Eran prohibidas las reuniones de obispos amigos, pues los obispos de Roma no podían hacer reuniones. Bueno, por eso el Nuncio en el Ecuador pidió al ejército una intervención para impedirlo. Entonces estaban ahí reunidos 17 obispos con algunos sacerdotes y algunos laicos, como Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, y algunas religiosas e incluso algunos protestantes. Y al ejército le habían dicho que era un grupo de guerrilleros muy peligrosos ( risas público), que venían con sus armas pesadas. Y entonces empujaron a todos a algunos omnibuses llevando a todo el mundo al cuartel en Quito. Entonces ahí estaban, estábamos reunidos en el cuartel e incluso había tres obispos chilenos, don Carlos González, Fernando Ariztía, y Enrique Alvear, y yo estaba entre ellos. Ahí dijeron algunos, “si nos tratan así a nosotros los obispos, ¿que será de los campesinos?”. O sea, en ese momento ahí entienden lo es que es la eucaristía. Pero las misas mundanas burguesas están totalmente ajenas. No tiene nada que ver con eso, son cultos ajenos al cristianismo, ajenos a lo que es el sentido de la eucaristía. Y todos esos ritos multiplicados ahí solo crean la dispersión de la atención, en lugar de concentrar la atención en lo que se quiere celebrar. No, no, hay un montón de cosas ahí y entonces no se ve más. Eso ha podido funcionar durante toda la Edad Media y todos los siglos modernos, porque prevaleció una teología en la que la eucaristía es esencialmente la adoración de la hostia, la adoración de la hostia. De tal modo que en general no se decía yo voy a misa. ¡No! ¡Yo voy a ver la hostia! ¡Voy a ver la hostia! (risas). Y el momento solemne era el momento cuando el sacerdote levantaba la hostia. Además había un monaguillo que estaba anunciándolo por los que estaban durmiendo allá detrás y había que despertarlos (risas). Y habrá que mirar. Y generalmente durante la misa los hombres se quedaban afuera y en el momento que iba a haber la elevación de la hostia, ahí el sacristán venía, “¡ahora es el momento!” (risas). Y entraban para ver la hostia. Y después salían de nuevo. Con esa teología funciona, pero ¿qué revelación del cristianismo es? Y ahí está.

 

Si los sacramentos no son señales, bueno entonces se hacen aburridos. ¿Y por qué muchos no van a misa el domingo? ¡Porque es aburrido! Entonces para los jóvenes es aburrido, entonces no significa nada, no dice nada. Entonces es el obstáculo a la comprensión de lo que es el mensaje cristiano.

 

Bueno, por otra parte, los preceptos morales . . . Todo es igual: la ley, la ley, y la ley implacable. Pero el género humano es hecho de tal modo que, como ya San Pablo, nadie aplica la ley, eso es imposible Pero aquí está todo basado en la aplicación rigurosa de la ley. Así se crea un sistema de dominación y de opresión. Sin embargo el mensaje cristiano es el perdón. Y lo que está siempre en primer lugar, tanto en el evangelio de Mateo como en la ley nueva de Jesús, no es la defensa de la ley sino es el perdón. No se trata de exigir duramente el cumplimiento de la ley. Hay que recomenzar constantemente y comenzar a suscitar de nuevo la fe y suscitar de nuevo la adhesión al evangelio.

Ahora si se presenta un sistema de preceptos así, todo provoca un rechazo, todo provoca un rechazo. No quieren saber por qué en Europa las Iglesias están vacías casi en todas partes. ¿ Por qué están vacías? ¿ De dónde proviene eso? Y no es difícil saber. Cuando Pablo VI publicó las Encíclicas sobre los contraceptivos, todas las mujeres entraron en insurrección. Dijeron esa no, esa no. Y partir de ese momento dejaron de enseñar catecismo a sus hijos. O sea, sencillamente fue una ruptura. Y si las mujeres entran en ruptura ¿qué es lo que queda? (risas). Ahí quien siempre divulgó y difundió la religión han sido y fueron siempre las mujeres. Esa fue la gran rebelión de las mujeres. Y ahora están las consecuencias. Son los niños nacidos en aquel tiempo, ahora ya tienen 30 ó 40 años y son justamente los que ya se han apartado. Es decir, porque eso apareció como arbitrario, una decisión, una ley arbitraria. Era tan arbitraria que todos los que el Papa consultó eran de pensamiento diferente. Pero él ahí, con esa idea de que el Espíritu Santo le inspira a él solo (risas) . . . que naturalmente no tiene significado ninguno . . . Ahí se opuso y definió eso. El precio después fue muy grande, pues era una señal muy clara del antagonismo entre una institución legalista, formalista e implacable y la conciencia cristiana. Un día aquí mismo en Chile, en esa época una religiosa – no voy a decir la congregación (risas) - me dice: “Oiga Padre tengo una problema, fíjese lo que me pasó que hace pocas horas encontré una señora pobladora que me dijo ¡madre, como Dios es bueno, ¡ooh! Pero usted no puede imaginar como estoy, ahora si estoy feliz, feliz, el gran regalo que Dios nos dio. Fíjese ya tengo 6 hijos, y . . . bueno debía tener un hijo cada año! Y ahora me dieron un remedio que ahora no es más necesario tener un hijo, que hay manera de evitar, qué bueno, qué bondad de Dios!” Agradeciendo y feliz. Y la monja me agrega “ y no supe que decir” (risas). Esto fue muy divulgado y muy general.

 

Ese formalismo legalista entonces entra en conflicto, porque no se justifica y no se entiende. ¿ Por qué? Porque pertenece a otra cultura, a otros modos de pensar. Entonces en aquel tiempo tenía significado, no habían remedios, así tenía su significado en aquellos tiempos, en otros tiempos, pero en la cultura actual ya no tiene significado. Ese abismo que hay entre el clero y los laicos es abismante. Claro que la jerarquía del clero no quiere reconocer eso, pero es abismante. ¿Por qué? Porque todos los poderes pertenecen a los sacerdotes. Ellos son los dueños totales y absolutos. Claro que van a pedir consejos, pero piden consejos a los que ya saben que van a aprobar lo que dicen ellos. Es decir, nunca van a pedir consejo y orientaciones a otros que piensan diferente. Entonces crean un laicado muy fiel muy obsequioso, entonces eso ya es fácil. Pero no es el pueblo cristiano, ese no es el pueblo cristiano. Entonces hay un abismo. Y hay una conciencia de sumisión del laico y de sumisión no tanto espontánea y feliz, sino que “hay que aceptar”. Un día ahí en donde estoy, en Paraíba, un señor viene a conversar y me dice: “el párroco me pidió para ser responsable de una organización pastoral en la parroquia”.

Y dijo: “a mí me gustaría, pero vea lo que va a pasar, yo voy a asumir la tarea, yo voy a quedar muy entusiasmado, después de dos años viene otro párroco, cambia todo, me quita todo y yo voy a quedar tan triste, tan triste que mejor no pensemos, no pensemos.” O sea, siente que está entregado a lo arbitrario, a la arbitrariedad. Es decir, que el poder eclesiástico es arbitrario. Y eso a nivel del episcopado como a nivel romano es mucho más incómodo que a nivel parroquial. Es claro que todo el mundo es limitado, pero si no hay limitación del poder por otro si no hay un intercambio obligatorio, si no hay un diálogo obligatorio- ahí hay arbitrariedad e inconsciencia. No se dan cuenta que son arbitrarios. Eso se soporta siempre menos, y entonces mucha gente se desanima. Un día hace algunos meses, rectifico hace un año y un poco más, me invitaron a la ciudad de Fortaleza. Ciudad grande de más de 2 millones de habitantes. Estaba de arzobispo el cardenal Aloisio Lorscheider durante muchos años y abrió mucho espacio para grupos de laicos. Bueno lo sacaron de ahí probablemente como castigo, pero en fin, y lo mandaron a Aparecida, que es el lugar donde colocan a los obispos castigados (risas). Un lugar de castigo, porque ahí no hay nada más que un santuario Mariano y que está en manos de los redentoristas, de tal modo que el arzobispo no tiene nada que hacer, no puede hacer nada. Muy bien, y ahí lo sacaron y colocaron a don Claudio Hummes que actualmente es el arzobispo de San Pablo, cardenal arzobispo de San Pablo. Y cuando don Claudio llegó suprimió todas las asociaciones, grupos pastorales sociales que había en la diócesis. Y ahí un día esos laicos me invitaron a Fortaleza para consolar, para desahogarse. Eran 300 laicos, en una asamblea grande. Todas personas que habían sido de responsabilidad e importantes, universitarios la gran mayoría, profesionales que tenían éxito en su ejercicio y con su familia. Y todos expresando sus lamentaciones. Ahora expulsados y no quieren saber nada de cosas sociales. La primera reunión que tuvo el arzobispo con todo ese mundo de los laicos colaboradores empezó así: “Señores, no vine a hablar con ustedes, vine a hablar para ustedes; no vine a hablar con ustedes, sino vine a hablar para ustedes.” Ellos ya no tenían más la palabra, nada. Entonces estaban ahí los 300 y les dije: “ Ustedes son todas personas adultas, formadas, capacitados, que muestran en su vida civil que tienen gran capacidad, intelectuales, profesionales y . . . ¿Por qué no se juntan, no forman una asociación e inician un trabajo, trabajando juntos según las necesidades que ven ustedes en la ciudad? Si ustedes eligieran dos o tres entre los más jóvenes para trabajar tiempo completo, elaborando una programación y articulando cosas . . . Bueno son 300 personas, y si mantienen tres personas, con el 1% cada uno con su rendimiento, van a tener con qué pagar y no cuesta nada. Perfectamente pueden hacerlo y entonces ustedes tienen que tomar sus iniciativas y no esperar que el arzobispo esté de acuerdo o no esté de acuerdo. Son personas adultas, libres y llamadas a la libertad por el mismo Dios que vino en Jesucristo para llamarlos a la libertad. Y si el arzobispo no está de acuerdo, bueno, ¡qué importa! Ustedes tienen su conciencia en el Espíritu Santo”. Pero no se atrevieron (risas).

O sea, han intrometido, internalizado de tal modo esa actitud de dependencia que en el mundo católico es muy generalizada en los laicos. Esa actitud de dependencia es tal que si no tienen la protección, que si no tienen la aprobación, si no tienen el estímulo de los obispos, no pueden hacer nada. Bueno, esa es una situación que se aguanta siempre menos. De esos 300, algunos van a aguantar un año más, dos años más, pero progresivamente van a apartarse de la Iglesia. Y en lugar de tomar iniciativas, bueno van a desanimarse y apartarse, y caer en la indiferencia sencillamente.

 

Entonces, el sistema objetivo de ese conjunto de cosas de la que se habla en el catecismo, eso es inasimilable, siempre cada vez más incomprensible y no se ve que relación hay entre eso y Jesucristo. ¿Cuál es la relación que hay entre eso y Jesucristo? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Antes se suponía, porque no se tenía idea de otra cosa, pero hoy día, en el mundo de hoy día, ya no es evidente y no se acepta sencillamente. En consecuencia hay una indiferencia, o van a buscar otras cosas u otras religiones.

 

Entonces ¿qué es lo que se busca dentro de una nueva cultura? No se busca un sistema objetivo sino aprender la manera de seguir a Jesús. ¿Qué es el camino del evangelio?, ¿en qué consiste, qué hay que hacer, cómo es eso? ¿ Cuáles son las disposiciones fundamentales que orientan una vida cristiana y que hacen diferente esa vida de otras referencias u otras opiniones? ¿ Qué es lo que en el modo de vivir y en el modo de actuar hace la diferencia entre cristiano y no? ¿Qué es lo que Jesús vino a enseñar? NO VINO A ENSEÑAR EL CATECISMO, PERO VINO A ENSEÑAR UNA MANERA DE VIVIR. Entonces, una manera de vivir. ESO ES LO QUE INTERESA MÁS A LA GENTE. ¿ Y por qué es que van a buscar eso en tantas otras religiones? En San Pablo algunas veces fui a un templo budista. En Brasil ya hay medio millón de budistas brasileños convertidos. Y ahí se vio, vi en ese templo a decenas de personas que parecían unas 150, recogidos en la meditación, profesores de universidad, médicos, abogados, estudiantes. Es decir, han aprendido un método de sabiduría que nunca han aprendido en la Iglesia cristiana. Como parroquianos nunca han aprendido eso. No han aprendido ahí cómo integrar el camino del evangelio en su vida, ¡en su vida real!, en su vida de familia, en su vida profesional. Eso no han aprendido y no se les enseñó. ¡Y lo que buscan es justamente eso! Se le puede llamar espiritualidad y no importa el nombre, pero lo que buscan es la manera subjetiva de ser cristiano.

 

Yo diría por ejemplo en PRIMER LUGAR LA DISPOSICION CRISTIANA FUNDAMENTAL ES **LA ESPERANZA**. PORQUE LO QUE JESÚS VINO A DECIR ES QUE EL REINO DE DIOS ESTÁ LLEGANDO, ¡AQUÍ!, ENTRE NOSOTROS. HAY QUE RECONOCERLO, DESCUBRIRLO Y SABER COMO CAMINA, PERO ESTÁ AQUÍ.

 

Y entonces está aquí en forma de movimiento, de tendencia, de búsqueda. O sea, no es algo definitivamente constituido, el cristianismo no es algo constituido. Es algo que se busca siempre, está al final de la vida. Y entonces la verdad es lo que se busca al final de la vida. Y no se agota en unas “fórmulas”, en unos “conceptos”. Se va buscando, porque la verdad, es la verdad de la vida, de la existencia, si yo vivo la verdad o no. Entonces eso es lo que se busca. La esperanza a pesar de todas las señales contrarias, o sea , todo lleva a la desesperación, pero esperar y continuar esperando a pesar de todos los desmentidos, de las desilusiones, entonces ese es el camino de Jesús. Esperar, a pesar del martirio, a pesar de la muerte. La esperanza no puede desanimar. Eso es diferente, es diferente. ¡Cuántas personas hemos visto que hace 30 años se han comprometido con las revoluciones, por la causa del pueblo y hoy día son los más neoliberales, son los más integrados dentro del sistema! O sea, cuando han visto que estaban perdiendo, que no venía el triunfo, que no venía la victoria . . . Ahí vieron la victoria . . ., pero ahí en los neoliberales. En Brasil es algo tremendo. Hemos tenido el presidente Fernando Henrique Cardoso, que fue el gran intelectual de la izquierda, animador de los movimientos intelectuales en los sectores izquierdistas en los años 60. Y después se hizo el defensor y el actualizador del sistema neoliberal más completo, porque se dio cuenta en que por el camino de la izquierda no había solución. Es decir, la victoria no venía. Quería ser elegido, quería vencer, había que acercarse a las posiciones de la elites dominantes. No voy hacer comentarios del presidente actual (risas) porque es temprano, pero hay muchas señales. El primer año siguió exactamente el mismo camino, y en el gobierno actual hay gente que ha sido guerrillero y ahora son los grandes defensores del sistema neoliberal. O sea, no se ha mantenido “la esperanza”. Han tenido esperanza en cuanto tenían seguridad de la victoria, pero no esperanza por solidaridad con el pueblo. Esa es la única. Mantener la esperanza a pesar de todos los desmentidos, de todas las desilusiones, y seguir trabajando a pesar de todo. Eso es la ESPERANZA DE JESUCRISTO.

 

Y después en segundo lugar **LA FE**. Pero, ¿en qué consiste la fe humanamente? O sea, vista desde el punto de vista del sujeto humano, ¿qué es la fe? No es aceptar toda la dogmática, todo el catecismo - eso no cambia nada de la vida – “PERO ES CREER QUE YO TENGO EL ESPÍRITU SANTO, QUE YO TENGO LA FUERZA DE DIOS Y QUE PUEDO HACER COSAS QUE PARECEN IMPOSIBLES”. Puedo servir. Puedo dedicarme. Puedo sacrificarme más allá de lo que uno puede imaginar, porque yo tengo el Espíritu. Porque el centro, el núcleo central de la fe es eso. Es que ha venido entre nosotros el reino de Dios, que es el Espíritu presente entre nosotros, ese es el dogma, ese es el anuncio, ese es el evangelio. Entonces ESO ES TENER FE. No es pensar que el otro tiene el Espíritu Santo. Eso no es difícil, pero creer que yo lo tengo. Y ahí que es muy débil la fe. Hay mucha gente que acepta todo, dogmas, todo, sin discutir, pero no tiene fe, porque no cree lo que es capaz de hacer, no se siente capacitado.

Y cree que observando los preceptos, más o menos los mandamientos, si uno los observa- confianza y se soluciona el problema. Así con los actos del culto, con eso soluciona. ¡Eso no es cristiano! O sea, cualquier pagano hacía lo mismo. Pero eso de creer que la fuerza de Dios está en mí, eso es nuevo. Eso es nuevo, y es justamente el ESTÍMULO PARA LA ACCION.

 

Y después viene **LA CARIDAD o EL AMOR**. Amar. Todo el mundo ama como decía San Agustín, hasta los ladrones y los bandidos aman a sus colegas. Entonces, amor. Todo el mundo ama. Pero la cuestión es: ¿amar a quién? Amar a los amigos, eso todo el mundo lo hace. Pero amar como el samaritano, eso ya es otra cosa. O sea, amar a la persona que no me dará nada, que no me dará compensaciones, que no me dará premio, gratuitamente, eso es otra cosa. Y después hacer del amor el principio global de toda la vida . . . ¡no! De un pequeño sector, así un pequeño sector del amor, aquí en la familia, algunas 3 ó 4 personas, con eso se soluciona. Eso todo el mundo lo hace, pero hacer del amor el principio que orienta toda la vida, eso es distinto.

 

Esos son los dogmas básicos, los fundamentales, y a partir de esos es que se construye el camino del evangelio. Y si se quiere justamente evangelizar, bueno ¿evangelizar qué es? ¿No es anunciar el evangelio? ¿Proclamar el evangelio? Sí. Pero no es hacer la propaganda por el sistema eclesiástico. Muchas cosas se hacen generalmente sin ningún provecho, sin ningún cambio, sin ningún fruto. Así una institución tan tradicional de la Iglesia católica puede repetir indefinidamente todas las ceremonias, totalmente ineficaces, indefinidamente, porque ni les importa saber si es eficaz o ineficaz. Hay que hacerlo, porque es la costumbre, es la tradición, está en el plan de pastoral, y hay que hacer el plan de pastoral, bueno . . . A pesar de saber que es totalmente ineficiente, que no produjo ningún resultado, nada, se recomienza haciendo siempre lo mismo. ¿Eso será evangelio y la vida evangélica? Ahora bien, si se trata de evangelizar otras culturas ahí hay que prescindir de nuestra cultura tradicional para llamar la atención sobre lo esencial y ahí buscar la manera de vivir que es esencial en otra cultura. Pero no querer imponer toda la cultura que se hace incomprensible, inasimilable. Y en el mundo contemporáneo, aún en occidente, el sistema ese se hace incomprensible, inasimilable para la gran mayoría. En Brasil se hicieron investigaciones en Belo Horizonte, ciudad de 4 millones de habitantes, la más católica del Brasil, pero sólo el 13 % practican y los jóvenes menos. Ello para saber cuál es la edad en que los adolescentes abandonan la Iglesia. Y vieron el resultado: las niñas a los 14 años y los niños a los 15 años. Es normal. Las niñas naturalmente son más precoces y más adelantadas que los niños, en la edad de la adolescencia. Y entonces se dan cuenta en primer lugar ellas de que es una cosa aburrida, no trae nada, no trae nada para la vida, no muestra ningún camino, no muestra nada. Es algo que se presenta como arbitrario, sencillamente, e incluso impuesto por un clero que no se justifica, porque son personas tan alejadas, tan distintas.

 

Otra cosa que cambia, que no está más en nuestra cultura, es la noción de sagrado y de culto, culto a lo sagrado. Esa distinción entre sagrado y profano fue de todas las culturas antiguas tradicionales. Está en el Antiguo Testamento profusamente. ¿Y qué es lo que Jesús vino a decir? “Es que no hay ninguna realidad sagrada”.

 

El templo . . . No habrá más templo, porque va a ser destruido y no se va a reconstruir. El templo, ¿dónde está el templo? Está en cada uno. El templo es cada uno de los creyentes. Ese es el templo.

 

El sacerdocio . . . No se necesita. El sacerdote, ¿quienes son los sacerdotes? Todos, todos los discípulos que ofrecen a Dios. ¿Qué? Ofrecen su vida. Dios no quiere bueyes, no quiere corderos, no quiere absolutamente nada y los profetas ya habían dicho eso en forma abundante. ¿Qué quiere? QUIERE SU VIDA, su vida real, su vida profesional, su vida de familia, quiere su vida vivida humanamente, vivida a la perfección. Eso es lo que quiere, sus obras, lo que hace, ESO ES EL SACERDOCIO.

 

¿Y los sacrificios . . .? Son todo eso, sacrificios de bueyes y todo eso. No valen nada. Todo eso a Dios le repugna profundamente. Y como decían los profetas los rechaza cuando siente el humo de los animales sacrificados. ¡Basta, detesta! Tiene odio a todas esas cosas. Como tiene odio a todo lo que nosotros ofrecemos y todas esas cosas . . . Porque lo que busca es mucho más, lo que busca son sus obras, son los actos y la vida de amor. Eso es lo que quiere. Y no se puede reemplazar eso dando cosas, o dando algunas monedas para no tener que ofrecer justamente su vida.

 

Pero después dentro del cristianismo volvió todo el sistema de sacralización: los templos, los sacerdotes, los sacrificios, todo el sistema que Jesús había rechazado, todo volvió a entrar por el influjo cultural. Porque la cultura era tan fuerte tanto en Europa como en Grecia, como en pueblos orientales, tan fuerte. Pero hoy día, hoy día es incomprensible. Es decir, no está dentro de los pensamientos y en la mentalidad “que nosotros tengamos necesidad de personas intermediarias entre nosotros y Dios”, intermediarios como es el sacerdote. Y todo lo que esté basado en un sacerdote, es absolutamente incomprensible aún en la civilización occidental y sobre todo en la civilización occidental actual. Que haya que dar a Dios cosas cuando el dogma fundamental de la Biblia es que Dios da gratuitamente. El no da para responder a lo que se le dio a El. Da gratuitamente. La gratuidad es justamente la afirmación fundamental. Pero Dios transforma a las personas y las hace participantes de su vida de amor.

 

 

 

Ahora bien, se creó todo un sistema cristiano cultural que todo lo centra en el culto. Los sacerdotes, a partir del siglo XVII, de la escuela francesa sobre todo, fueron educados y preparados para ser los ministros del culto. El mismo cardenal que me ordenó, en aquel tiempo en un retiro para sacerdotes dijo: “ Si un sacerdote celebra la misa piadosamente y reza el breviario piadosamente, ha cumplido. El resto es un suplemento. Pues su función es sagrada, hacer los actos sagrados”. Y ha sido preparado para eso, totalmente. Por eso hay que estar aislado del mundo, no ser contaminado por el mundo, para ser la persona dedicada al culto completamente. Y todo ha sido transformado en acto de culto. La misa es un acto de culto, de adoración a Dios. No es la memoria del martirio de Jesús, no. Que además si la mayoría dice que ahí solo había martirio ya no le gustaría mucho la perspectiva. Pero entonces es un acto de adoración, viene a ser un acto de adoración. Por eso es que durante tantos siglos aceptaron tan fácilmente que el sacerdote estuviera lejos ahí mirando hacia Dios y ellos atrás. Porque han venido para adorar, y el sacerdote está al frente del pueblo que viene a adorar a Dios. Eso no son los sacramentos cristianos tal como están en el Nuevo Testamento. Entonces se ha creado un sistema centralizado en lo sagrado, que justamente es lo contrario del cristianismo, y que hoy día no se entiende. ¿Por qué hay que ofrecer a Dios un culto? El culto no es el culto verdadero, no es nuestra vida. Ahora que haya que expresarlo, decirlo, reunirse, esas son necesidades culturales. En consecuencia en cada cultura habrá métodos de expresión, pero los métodos que nosotros tenemos son cosas muy del pasado.

 

Bueno podemos ver para terminar que EN LA IGLESIA ACTUAL HAY MUCHOS DESAFIOS Y MUCHAS COSAS. Si vemos la Iglesia católica actualmente, uno de los hechos más característicos es que en 25 años los movimientos fundamentalistas fanáticos han crecido mucho y han recibido siempre más apoyo. El Opus Dei, que es movimiento fanático, apunta al fundamentalismo profundamente. Siempre les digo y repito lo que decía von Baltasar. Un día tuvieron la osadía de preguntarle a von Baltasar qué pensaba del libro Caminos. Y ahí dijo: “Caminos es un libro cristiano y original. En lo que tiene de cristiano no es original, en lo que tiene de original no es cristiano” (risas). Pero sí es una fábrica de lavado cerebral en donde transforma toda la personalidad para ponerla al servicio de un movimiento de conquista de poder. Eso ha recibido un apoyo y sigue recibiendo un apoyo enorme que es un peligro tremendo. Después llegaron los Legionarios de Cristo. Todavía son infinitamente peores (risas), porque aún los del Opus son inteligentes, estudiados y bien informados profesionalmente, tienen mucha fuerza. Los Legionarios de Cristo son tontos (risas), ahí es peor todavía. Están recibiendo un apoyo enorme. Y al lado de esos hay multitud de otros movimientos fundamentalistas que han recibido apoyo. Todos estos son, para parte de la jerarquía, un consuelo, porque claro son muy fieles, muy rigorosos, defensores de todo lo tradicional y promotores de todo lo tradicional.

 

Pero un movimiento fanático va a suscitar el rechazo global, la gran mayoría de la población no va aceptar nunca este método militarista, este método de lavado cerebral. Hay gente que le gusta y se articula muy bien con eso, pero la gran mayoría nunca va aceptar eso. Al revés. Se va a crear un movimiento de rechazo, un movimiento de oposición fuerte.

 

Segunda orientación que está prevaleciendo en Brasil y siempre más es el grupo de la religión electrónica como se decía en los EE.UU. o sea, de la religión comercializada. La religión dirigida por el marketing. Actualmente existe un Instituto de Marketing Católico que publica una revista de marketing católico y hay congresos y el marketing está entrando siempre más. Entonces el marketing es la publicidad, el arte de hacer publicidad, arte de vender la mercadería. Un día escuché en una conferencia que hacía el Padre Eduardo Dougherty, que es fundador y jefe de la Renovación carismática en Brasil. Y decía en una reunión a teólogos en Porto Alegre que el gran problema de la Iglesia católica es que ignora el marketing (risas). Tenemos la mejor mercadería del mundo que es Dios, no cuesta nada, pero no sabemos venderla, no sabemos vender a Dios. Entonces hay que estudiar la manera de vender. O sea la manera de tener éxito. Y esto se puede hacer manipulando las emociones, para ello está todo el sistema publicitario, aplicando todas las metodologías. Lo que de hecho los neopentecostales, o sea, las Iglesias pentecostales nacidas en los últimos 20 años, practican sistemáticamente. Muchos fundadores de esas religiones hoy día ya no tienen ninguna fe cristiana ni nada, pero es una operación comercial rentable. Entonces se puede ganar mucha plata con la religión. Es lo que enseña el marketing: que con la religión se puede ganar muchísima plata. El ejemplo de la Iglesia Universal del Reino de Dios es un ejemplo extraordinario. ¡Cómo sabe sacar la plata de los más miserables y los más pobres que dan todo! Basta con saber manipular las emociones, provocar milagros. Y ahí son miles y miles de milagros. Y claro que los milagros siempre se lucen. Y se puede mostrar al paralítico que se levanta, a un ciego que ahora mira y en fin una persona que tiene cáncer y ahora ya está ahí, saludable. Pues claro que eso llama la atención, y eso ¿es real o verdadero? Pero en todo caso así se le muestra. Esa tendencia es muy fuerte y en el clero más joven atrae porque da éxito, y da dinero, aplica los criterios comerciales. En el editorial del primer número de la revista Marketing Católico, escribía el presidente del Instituto de Marketing, que es el arzobispo de Florianópolis (*ciudad brasileña). Y él decía: “Si el Satanás volviera hoy, en la tentación que le hizo a Jesús él no ofrecería los reinos de este mundo, sino que ofrecería la televisión a Dios”. “Y yo te doy toda la televisión, esa sería la tentación. Por lo tanto nosotros tenemos que trabajar por la televisión, sencillamente” (risas). Claro que hay que hacer la política de Satanás, comercializar. Y eso tiene un gran futuro, porque da éxito. Pero el camino del evangelio es mucho más difícil, más difícil, paciente. Y aprender a manipular los sentimientos religiosos es mucho más fácil.

 

Después hay el cristianismo burgués. En la medida en que la jerarquía en los últimos tiempos pasó de la opción de los pobres a la opción de la burguesía, lo que sucedió prácticamente en todos los países. Todavía se mantiene por tradición la fórmula de opción por los pobres. Pero si se ve en la práctica, ¿qué pasa en la práctica? Que cuando hay que hacer una opción, cuando hay que buscar entre dos alternativas, se empieza a buscar la alternativa que favorece a su Iglesia. Eso está inconscientemente, porque viven siempre más dentro de ese ambiente. ¡Y ahí, ¿qué?! Bueno, ahí es una religión ajena a la vida temporal, la vida histórica. Entonces ella da consuelo, felicidad, buena conciencia, tranquilidad de alma a todos los que están dominando y que tienen condiciones privilegiadas. Todos los privilegiados de la sociedad se sienten con conciencia buena, porque practican los sacramentos, porque aceptan todos los dogmas y así es una religión que suprime todos los escrúpulos que podrían tener, todas las restricciones y todas las dudas. En otros tiempos se fustigaba a todos los ricos y se les decía que la única manera de compensar todos los pecados cometidos en la vida – los comerciantes - es dar mucho dinero para ayudar a las catedrales, a las parroquias e instituciones religiosas (risas). Y por eso en los testamentos que por ahí que se han conservado, se dice que fulano, que es comerciante, manda a celebrar mil misas por los franciscanos, mil misas por las carmelitas, mil misas por los capuchinos, pensando que puede compensar todos sus pecados. Hoy día ya no se pide eso. Entonces sería una religión de tranquilidad en que no hay que hacer nada, sencillamente tener la conciencia de ser bueno, ser una persona buena, y algunas limosnas.

 

Y ahora el camino del evangelio. Eso es difícil, es difícil. Entonces hay muchos que siguen el camino y que no están en la Iglesia. O sea, el cristianismo vivido puede encontrarse fácilmente fuera. Decía Ghandi, que los únicos que no han entendido el evangelio son los cristianos (risas). Él a partir de su cultura indiana había comprendido. Creo que por ese lado realmente evangelizar solo puede ser a partir de grupos pequeños. O sea, que tratan en la sociedad actual de hacer islas de un modo de vivir que es una contestación a todo el modo de vivir dominante. O sea, que es un rechazo al individualismo dominante actual, al culto al dinero, al culto a los privilegios, ¿ya? Tiene que ser. ¿Y hay? Hay, hay. Pero creo que actualmente los que entran al seminario no creo que sean los que más buscan el evangelio. Y que hay otros que trabajan en las luchas campesinas, en la luchas obreras, en los movimientos sociales, que tienen mucho más espíritu evangélico que los que están en el establecimiento. Bueno es así. Ahora estos últimos no saben, no reconocen, porque identifican el evangelio con el sistema eclesiástico que está ahí. Bueno, se pueden combinar los dos. Muchos dicen, ¿será que uno puede todavía practicar el evangelio dentro de la Iglesia católica? Se puede, se puede (risas). Sí, con paciencia se puede. No se debe eliminar toda posibilidad, se puede. Y hay que buscarlo. E incluso hay un círculo de relaciones que permite tener contactos con mucha gente, muchísima gente que piensa lo mismo, que desea lo mismo.

Hay muchos núcleos así, en una dispersión muy grande. Incluso una de las tareas es justamente juntar, comunicar, mantener en comunicación todos estos grupos que justamente se apartan del modelo dominante y que buscan en las mismas fuentes, en el mismo evangelio, su vida, la orientación de su vida. Porque a veces la encuentran en la jerarquía. Así hubo una generación a los que llamaron “Los Santos Padres de América Latina”, que fueron obispos siempre al frente. P. ej.: el padre José María Pires, el obispo negro de Joao Pessoa. Siempre que había un problema en el campo, en que la policía interviene con violencia, el primero que llegaba siempre era él. Y de inmediato avisaba por teléfono que aquí pasan estas cosas, aquí la policía practica la violencia. Ahí estaba, siempre el primero en llegar. Y hubo una generación así. Como hubo una generación de religiosas y de religiosos. Pero hoy día parece que es más difícil, más difícil encontrar, dentro del establecimiento, personas así. A lo mejor se podrían convertir. Pero un cambio en el establecimiento, no se puede en el momento actual. Y no se puede esperar que venga del clero o que venga del episcopado. Hay algunos así, pero ya no es como hace 20 ó 30 años. Y entonces el cambio tendrá que venir directamente de parte de los laicos que, en América Latina, su mayor desafío es que no creen en sí mismos. O sea, falta de fe. No creen en su capacidad, no creen en su vocación, no creen en su misión. No creen que han tenido el Espíritu Santo y que éste mueve para actuar y que da capacidad y que da fuerzas. Es falta, es falta de fe. Y claro que se puede mantener la tranquilidad. Y decir: “yo nunca he negado un dogma, yo nunca he negado ningún sacramento, ni nada” Todo eso es accidental. Eso no es el problema humano de la fe y no es una fe como realidad humana. Lo que más se siente falta es la fe. Y es curioso que los pentecostales ahí, han creado millones, millones de personas que justamente han desarrollado esa fe en sí mismas y que se sienten capaces y levantan la cabeza. Se sienten más ya seguros, más orgullosos de sí mismos. Es decir, tienen una actitud humana. Bueno, tienen sus defectos y sus problemas, y sus teologías y sus insuficiencias. Pero hay algo muy fundamental que tienen y que muestran que muchísima gente podría evangelizar. Pero falta un llamado, ¿y quién va a llamar? Ah, bueno, son movimientos de largo alcance, pero . . .

 

Interrumpe público: . . . “pero, Padre, perdóneme, ¿eso existe en Brasil? ¿Un movimiento de laicos como lo que usted describe?”

 

Respuesta P. Comblin: O sea, organizados, no. Pero hay una multitud de grupos, pero no están organizados. Claro que no se trata de organizar como se organiza una empresa, pero es más bien organizar la comunicación, el intercambio, el poder enriquecerse mutuamente los unos y los otros sin ninguna dominación.

 

 

 

 

Moderador J. Subercaseaux: Cumpliendo con el formato de este evento y para mayor intercambio y participación entre nosotros tengo algunas preguntas escritas hechas por asistentes a este foro para el P. Comblin. Y quiero leerlas para su respuesta, con una extensión de unos 15 minutos, para pasar posteriormente a un pequeño tentempié . . .

 

Interrumpe público: “un aplauso a P. Comblin” ( aplausos ).

 

Moderador: La pregunta de don Danilo Salcedo dice: “Estimado don José. Usted ha expuesto en conferencia las consecuencias que ha ocasionado el modelo neoliberal en la ética, en la política y en las relaciones sociales en toda la humanidad. En este dramático escenario, ¿qué respuesta tiene usted a la siguiente interrogante?: ¿Qué cambio doctrinario y en su estructura de poder debería asumir la Iglesia católica para encarar y cuestionar la nueva realidad ética, política y social generada por el neoliberalismo?”

 

Respuesta P. Comblin: Bueno, para atender esa respuesta tendría que hacer otra charla. Sin embargo, puedo decir algo más básico y que es iniciar un proceso de diálogo, y es empezar a conversar entre católicos y también con los otros cristianos. Es decir, terminar con ese proceso de que toda la verdad viene de uno, de un sector, del clero que es depositario de toda ella. Y un pueblo pasivo que acepta o no acepta y que en muchos casos se aparta. Porque cualquier instancia de diálogo verdadero no debe ser un diálogo en que no se escucha, sin ninguna consecuencia práctica. ¡No! Se debe escuchar lo que dice el otro. Porque en este momento está todo cerrado. Se piensa que toda la verdad está en la persona del Papa. ¿Pero cómo va ha ser posible, que toda la verdad esté en una sola persona que no deja de ser humana, es decir, limitada, por su idioma, por su pueblo, por su cultura, por su tradición, en fin . . . hay infinidad de cosas? El desafío es fundamentalmente abrir procesos de diálogo. Muchos actualmente piensan que el primer paso sería un nuevo Concilio. Porque ya todos se han acostumbrado al silencio. Ya es inútil hablar, porque de cualquier manera no se reconoce. Entonces, en una asamblea más grande, podría haber diálogo. Un obispo solo no se atreve a decir nada. Pero si son 3 mil . . ., a lo mejor ahí sí van a dirimir una conciencia, y después se abre el diálogo en una forma mucho más amplia. Pero ahora, como tienen miedo de todo lo pueden decir los laicos, como todos los laicos son tratados como posibles herejes, y existe el sistema de seguridad . . ., entonces nada puede cambiar.

 

Moderador: “¿Por qué hay que evangelizar a los miembros de otras culturas, a los chinos, a los musulmanes, a los pueblos originarios?”

 

Respuesta P. Comblin: ¡Ah! Sí. Porque los seres humanos son hechos para vivir juntos y entonces para intercambiar todas sus riquezas. Entonces un pueblo que se aísla, ahí entra en decadencia. Entonces necesita renovarse constantemente, comunicándonos unos con los otros. Y nosotros, ¿qué es lo que tenemos?

Bueno, nosotros lo que tenemos para dar a los otros es el evangelio de Jesucristo, que es más importante para nosotros que nuestra cultura occidental, toda una civilización inspirada por el mundo blanco. Más importante para nosotros y lo que hay que transmitir más que nuestra literatura, que la forma de arte, es el evangelio que es la fuente que inspira más profundamente nuestra acción.

 

Moderador: Otra pregunta. “Aún el lugar de las mujeres en la Iglesia es muy restringido. Ella no está presente en sus grandes decisiones. ¿Qué consecuencias cree usted que tiene y tendrá para nuestra Iglesia?”

 

Responde P. Comblin: Claro, su lugar se puede decir que es nulo. O puramente pasivo. O sea, son las que tienen que trabajar, hacen todo el trabajo, y asumir todo el trabajo, pero no tienen importancia en las decisiones. Entonces no pueden interferir en la decisiones.

Esto, claro, es el resto de la cultura patriarcal. No tiene ningún fundamento profundo en el evangelio. Cuando se trató en Europa el problema de la ordenación de las mujeres, ahí el Papa encomendó a la Comisión Bíblica que hiciera un estudio sobre lo que dice la Biblia a propósito de una posible ordenación de mujeres. Entonces la Comisión Bíblica, que son una comisión de biblistas todos nombrados por el Papa, o sea, hombres totalmente seguros, máxima seguridad. Entonces 16 de ellos dijeron que no hay ningún obstáculo en el Nuevo Testamento para la ordenación de mujeres. Todas las cosas que hay se explican culturalmente. 5 dijeron que no. Entonces 16 contra 5. Conclusión: el Papa prohibió que se publicara eso (risas), en el libro de actas en la Comisión Bíblica. Entonces no se publicó. Todo esto se sabe por testimonios de los mismos biblistas que participaron en la Comisión.

 

Es decir, si aún los teólogos más cercanos, los más seleccionados, con los criterios más rigurosos están de acuerdo, entonces, ¿por qué no reconocer? ¿y no aceptar? O sea, ¿será que el Papa tiene ahí iluminación del Espíritu Santo para entender mejor esos textos que hay en el Nuevo Testamento? Pero no es una revelación especial, ¿entonces, qué pasa? Reacción cultural inconsciente. Es una reacción cultural, es una reacción tradicional en el fondo de sentir, de pensar. No está acostumbrado a eso, ¡noo!, le molesta. Entonces uno busca en el decreto que salió. No hay ningún argumento serio. Para prohibir hay que acompañar toda la documentación y en esos documentos no hay ningún argumento serio. Bueno, vendrá algún día un Papa menos machista (risas). Ooh, difícil que les tenga menos miedo a las mujeres. Puede ser que suceda, es posible que suceda.

 

Pregunta público: (ex parlamentario Vicente Sota): Padre Comblin, yo quiero expresar algo y no es una pregunta es más bien una reflexión en el sentido que somos los laicos los que tenemos una inmensa responsabilidad para dar vida a esta Iglesia que tanto amamos. Pero yo quisiera decir aquí en esta reunión que nos sirve para encontrarnos grupos de cristianos de gran inquietud, que podríamos juntarnos.

Por ejemplo, aquí recibo de la hermana Carolina Mayer, que está ahí, esta idea de reunirse en una fundación que se llama Cristo Vive, unos trescientos cristianos. Después, aquí a la entrada, podemos tomar algunos ejemplares de estos cuadernos que edita el Movimiento Somos Iglesia. Yo no se si habrá seguramente aquí algunos representantes, más de alguno habrá. ¿Juan y Enrique? Ya. Existe aquí también un grupo de gente que edita una revista que se llama Reflexión y Liberación. Ahí está el editor, un hombre muy modesto, Jaime Escobar. En esa revista se recogen sus escritos Padre Comblin. Y usted habrá leído esa revista que tiene ya 14 años, pero que desgraciadamente no tiene una difusión muy amplia. Ahí están los estupendos escritos del P. Aldunate, de Jorge Hourton, y ahí a la salida está la revista y el último número. Yo les invito a leerla, discutirla y ojalá suscribirse a esta revista. Y entonces quiere decir Padre Comblin que con sus enseñanzas, las del P. Aldunate, de Hourton, de la hermana Carolina Mayer, de la gente de Somos Iglesia, que cuando usted venga la próxima vez a Chile, ojalá que podamos mostrar un movimiento de laicos que estén generando nuevos grupos y que estén preconizando las ideas que usted ha presentado. Yo quiero agradecer inmensamente esta charla y aprovechar de recordar al Padre Hurtado, quien fue el formador de la generación a la que yo pertenezco. Cuando yo lo oigo hablar a usted pienso en él, en un hombre santo, siento que el Vaticano se ha demorado mucho en santificarlo. Pienso en el P. Hurtado y pienso en lo que fue la Acción Católica. Y crean que poseído de ese Espíritu que usted nos predica y el ejemplo de la hermana Carolina, de la revista Reflexión y Liberación y la gente de Somos Iglesia y otros grupos, que cuando usted vuelva a Chile la próxima vez tal vez pueda encontrar una federación de laicos que se interesan por esta redención. (aplausos).

 

 

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